Staatsoper Hamburg:”Almira”

Staatsoper de Hamburgo, temporada lírica 2013/2014
“ALMIRA”
Der in Krohnen erlangte Glücks-Wechsel, oder: Almira, Königin von Castilien
Ópera en tres actos con libretto en alemán de Friedrich Christian Feustking y Giulio Pancieri
Musica de George Friederich Händel
Almira ROBIN JOHANNSEN
Edilia MÉLISSA PETIT
Bellante REBECCA JO LOEB
Fernando VIKTOR RUD
Osman MANUEL GÜNTHER
Consalvo WOLF MATTHIAS FRIEDRICH
Raymondo FLORIAN SPIESS
Tabarco SARA-MARIA SAALMANN
Filarmónica de Hamburgo y Coro de la Staatsoper de Hamburgo
Dirección musical Alessandro De Marchi
Dirección de escena Jetske Mijnssen
Escenografía y vestuario Ben Baur
Iluminación Mark van Denesse   
Coproducción con el Festival de Música Antigua de Insbruck
Hamburgo, 25 de Mayo de 2014

Händel compuso su primera ópera, Almira, con tan solo dieciocho años, tras su llegada a Hamburgo en el año 1704. Al año siguiente, fue estrenada en esta ciudad, y representada al menos veinte veces consecutivas. Se retomó en el año 1732, con algunas modificaciones y propuestas de Telemann, compositor al que Händel había conocido en 1701 en un encuentro en Leipzig. Quedó después en el olvido hasta 1878 y después no se volvió a representar hasta 1905, como conmemoración de los 200 años de su estreno. Hamburgo poseía un teatro propio, siguiendo el modelo veneciano. Al inicio las óperas eran representadas en alemán pero, poco a poco, se fueron introduciendo elementos italianizantes y algunas arias se componían directamente en italiano. Los recitativi, en cambio, se mantenían en alemán para facilitar al público poder seguir la acción que se representaba. En este caso la ópera está compuesta en alemán con la introducción de arias en italiano. Esta primera ópera compuesta por Händel tiene algunas peculiaridades. Una de ellas es la trascendencia que ha tenido a través de la historia de la música y de la ópera dos de las piezas instrumentales que aparecen: una en el primer acto, cuya música se utilizará para la composición del aria “Penna tirana” y la otra, la zarabanda del tercer acto, cuya música si utilizaría posteriormente en el oratorio Il trionfo del tempio y del desenganno, con el título “lascia la spina” y después se reutilizará en Rinaldo con el título y diferente texto, “lascia chi´o pianga”. Hoy en día quizá sea una de las arias más famosas del repertorio operístico de todos los tiempos.
Hemos tenido que esperar más de 100 años para que Almira viera de nuevo la luz en Hamburgo. Fue todo un lujo poder asistir a la premiére de tan importante acontecimiento en la misma ciudad que la vio nacer. Y en esta nueva producción a cargo de Jetske Mijnssen, ha habido ciertas licencias, como la introducción del aria “Lascia chi´o pianga” de Rinaldo, cuyo origen ya hemos comentado, y que fue estrenada en Londres en 1711. No obstante, el público en general lo agradeció.
El elenco vocal se caracterizó sobre todo por la juventud de sus integrantes y por tener en común la experiencia de haber pertenecido a diferentes Opera estudio en ciudades alemanas como Dresde, Berlín o la propia Opera estudio de Hamburgo. Todas las voces eran adecuadas al repertorio y cantaron correctamente. De las féminas destacó la mezzosoprano Rebecca Jo Loeb, que con su color y la textura de su voz fue quien aportó más carácter a su personaje Bellante, princesa de Aranda. La jovencísima soprano francesa Mélissa Petit, que encarnó a la princesa Edilia, abordó el rol con justa medida, mostrándose segura vocalmente y también en la escena a pesar de su juventud, ofreciéndonos con su canto algunos de los mejores momentos de la velada. La estadounidense Robin Johannsen fue Almira, y aunque se mostró segura en escena y cantó correctamente, su voz resultó excesivamente corta en cuanto al alcance y débil para encarar un rol de esas características. Su voz apenas era un hilo fino en algunos momentos en los que el contexto exigía una mayor enjundia vocal. La aportación de Tabarco, interpretado en este caso por una mujer, nos dejó una agradable y cuidada versión en manos de Sara-Maria Saalmann. En cuanto a las voces masculinas, todas se adaptaron vocalmente a sus personajes aunque a priori sus cuerdas, en algún caso, no correspondía a los requerimientos originales de los roles. Así, el barítono Viktor Rud interpretó a Fernando, rol escrito para tesitura de tenor, y lo hizo sin ninguna dificultad aportando un color de extraordinaria factura que dio solidez a su interpretación, la mejor del cuadro masculino. El tenor Manuel Günther como Osman, a pesar de poseer una voz pequeña, mostró seguridad en todo momento y fue muy correcto en su interpretación. También el barítono Wolf Matthias Friedrich que interpretó a Consalvo, personaje de tesitura grave pero al que imprimió mucho desenvolvimiento escénico, dando agilidad al personaje. El bajo Florian Spiess, con una voz potente y de mayor alcance quizá que la de sus compañeros aportó presencia en el escenario a pesar de su breve intervención. La Orquesta Filarmónica de Hamburgo bajo la experta dirección de Alessandro de Marchi fue un verdadero deleite para los oídos y para los sentidos en general, transportándonos en el tiempo y haciéndonos vibrar. A ello contribuyó también la apuesta escénica de Jetske Mijnssen que propuso varias ubicaciones temporales: la propia de la etapa compositiva, otra situada a finales del XIX o principios del XX aproximadamente, después volvió hacia atrás a la época de Felipe II y finalmente terminó en la actualidad. Este juego amoroso entre las parejas a través de los campos temporales funcionó como idea aunque creó un poco de confusión añadida al propio laberinto de relaciones que se enreda y desenreda a lo largo del libreto. La escenografía atemporal con diferentes detalles acordes a las etapas en las que el vestuario fijaba la acción fue realmente creativa a pesar de su sencillez. En conclusión podemos decir que esta nueva Almira fue un verdadero éxito y así lo reconoció el público hamburgués. Esta producción viajará en verano al Festival de Música Antigua de Insbruck.   Fotos: cedidas por Prensa de la Staatsoper de Hamburgo

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