Madrid, Teatro Teatro Real: “Norma” (cast alternativo)

Madrid, Teatro Teatro Real, Temporada Lírica 2016-2017 
“NORMA”
Tragedia lirica in dos actos. Libreto de Felice Romani basado en la obra Norma, ou l´infanticide (1831) de Alexandre Soumet Musica di Vincenzo Bellini.
Oroveso  SIMÓN ORFILA
Norma  ANGELA MEADE
Pollione  ROBERTO ARONICA
Adalgisa VERONICA SIMEONI
Clotilde MARÍA MIRÓ
Flavio  ANTONIO LOZANO
Orquesta y Coro Titular del Teatro Real
Director Roberto Abbado
Maestro del Coro Andrés Máspero
Director de escena  Davide Livermore
Escenografía Giò Forma (Florian Boje)
Iluminador Antonio Castro
Vídeo D-Wok
Nueva producción del Teatro Real, en coproducción con el Palau de les Arts de Valencia y la Asociación Bilbaína de Amigos de la Ópera (ABAO)
Madrid, 24 octubre 2016
Ni el final apoteósico ni la buena labor de orquesta, coro y solistas, pudieron suplir una puesta en escena que podemos calificar de anodina, ya que no aportó nada de significado a la ya pesante trama. Al contrario, el mamotreto plantado en el centro del escenario, cuyo simbolismo aún no logro captar, salvo que nos quieran hacer ver la riqueza que, entre los anillos de un tronco presuntamente centenario por su aspecto, pueda albergar los secretos de numerosos amantes que frecuentan el bosque donde druidas, galos y romanos han corrido múltiples aventuras. Las proyecciones no ayudan demasiado, ya que ni son atrayentes ni aportan nada especial, ni se visualizan en ocasiones con claridad por la presencia del dichoso tronco giratorio colocado en medio de la escena. En fin, dicho esto, solo falta añadir el estatismo que domina toda la producción (excepto el tronco, que es el único que se mueve), y unos extraños seres mezcla entre duendes del bosque y …no sabría cómo definir. Semidesnudos, danzan alrededor de árboles metálicos sin saber muy bien cuál es su función. La iluminación, lejos de aportar valor a la escena, digamos que pasa desapercibida, salvo por un estruendo tono rojizo que acompaña el infanticidio abortado y permanece en escena de forma bastante incómoda. En cuanto a la parte musical, el reparto vocal, de indiscutible calidad, se mostró, en cambio, con numerosos altibajos que no guardaron necesariamente un mismo transcurso temporal. Así Pollione, Roberto Aronica, comenzó con la voz fría, lo que le produjo alguna que otra dificultad para conseguir una afinación adecuada sin dejar de emitir un sonido redondo y bien sostenido. En cambio, según avanzaba la noche triunfó su potencia vocal y su calidad en un dificilísimo papel que no cualquier tenor se atreve a afrontar. La soprano estadounidense Angela Meade comenzó con seguridad, temple y vocalidad controlada, tal y como se caracterizan las primeras notas en la presentación de sus personajes en escena. Al contrario que Aronica, al avanzar la noche, su voz decayó y perdió apoyo y brillo. Pero pronto se solucionó y resolvió el problema al cantar junto a Adalgisa en el segundo acto, el extenso pasaje que incluye el conocido dúo Mira, O Norma. Veronica Simeoni, encarnó una Adalgisa de nivel, empastando bien con Meade gracias a su color vocal, y mostró una voz extensa, sin fisuras, igualada en todos los registros y capaz de transmitir al público todo el contenido emocional de su personaje, que habitualmente queda en segundo plano por la vistosidad vocal de Norma. El bajo-barítono español Simón Orfila dio buena cuenta de su potencial vocal y su experiencia en roles de carácter belcantista. Y no quedaron atrás la Clotilde de María Miró, quien lució su voz en las intervenciones junto a Angela Meade y tampoco Antonio Lozano que encarnó a Flavio. Ambos dieron buena prueba del buen estado de las voces españolas.
Y mención aparte para el Coro Titular del Teatro Real, que tuvo una intervención de altísima calidad, fiel al estilo belliniano y atento a los detalles de la partitura. Esta exquisitez, tuvo como contrapuesto, el excesivo volumen de la orquesta, dirigida por Roberto Abbado, quien comenzó con una energía y un brío que se agradecen por su energía y ganas, pero que estuvieron sobrepasados respecto al estilo y a la línea de canto que dibuja Bellini. La consecuencia fue un acuse y desgaste vocal que se podía haber evitado si se hubiera controlado el volumen, y los tempi hubieran sido menos pesantes en determinados pasajes. Irregularidad por tanto en la dirección orquestal, aunque debemos reconocer, que el control en la diferenciación de los timbres es un logro de Abbado que no se consigue fácilmente.